
Soy de las que me crié aprendiéndome de memoria los Superolé y entendiendo a mi manera los Mafalda. Ahora tengo la suerte de, gracias al guionista David Muñoz, haberme vuelto a reenganchar al cómic. Y hay verdaderas joyas que no han de pasarse por alto, como no se pasan tantas y tantas novelas que no tienen ni mucho menos la capacidad de expresar, contar y conmover que este medio. Son fundamentales obras magnas como 'Hiroshima' de Keiji Nakazawa y 'Gorazde' de Joe Sacco, pero también son super recomendables otras muchas obras como 'Persépolis', 'Píldoras azules', 'Pyonyang', 'Arrugas', 'Miedo' o la divertida 'Aya'... Ahora acabo de terminar 'Lucille', que escarba en una mente enferma de anorexia, y estoy alucinando. Todo gracias a David que, por cierto, tiene un blog genial y acaba de publicar en Francia el álbum 'Le manoir des murmures'.
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